sábado, 12 de marzo de 2016

Gimnasia Emocional

GIMNASIA EMOCIONAL

Estoy inscrita en un gimnasio virtual
donde la mañana  empieza,
con mis ojos medio dormidos, medio despiertos,
clavados en el fulgurante amanecer del Ávila.

Me acuesto en su silueta  azul topacio,
a beber de su vino verde
 oxigenándome de punta a punta,
 y diviso en sus faldas a un Dios que mudo me habla.

Inspirando y espirando lenta y profundamente,
una oración va llenando  mi copa emocional,
del placer y la gratitud de saberme viva,
de mi conexión decretada con una vida armoniosa.

Gracias cielo, gracias cerro el Ávila,
por tender la manta de mi gimnasio emocional.
Cada pedacito de tu suelo es mi cielo.
Cada cascada lejana moja mi cara de tu aroma.

Aquí voy comiéndome el pan de centeno fresa.
Aquí el chocolate naranja enciende mi serotonina
y  un café canela desata lujuria en mis papilas.
Aquí el agua se descalza cristalina en mi boca loca.

Voy bailando el día juntando abrazos,
en amalgama de ilusiones que desatan alegría.
Que nadie tropiece mi alma de niña.
Que nada me nuble y me haga llover.

Soy gaviota libre, hoja que usa al viento de camino.
Soy vendaval de emociones cuando la tristeza agrieta.
Soy antorcha de trigo cuando el hambre aprieta,
descalza en mi, tu pies… para caminar a orillas del silencio…

GUDELIA CAVERO



Foto tomada de: http://circuitox.com/sabes-por-que-se-le-llamaba-cerro-avila-al-waraira-repano/ 

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